No, no necesitas dis-traerte. No necesitas di-vertirte. Porque distraerte y divertirte te sacan, te apartan del camino. ¿Distraerte porque te agobia tu trabajo? ¿Divertirte porque la vida que has elegido no te llena? Mejor estar enfocado. Mejor estar atento y pasarla bien mientras la vida transcurre con sus pequeñas cosas, en vez de contar los días que faltan para las vacaciones. Alguno dirá, sí, el trabajo que tengo no me satisface, pero me da dinero, el que me gustaría hacer no me da para vivir bien. ¿Y cuanto dinero gastas en tus vacaciones? ¿Cuánto en el psicólogo? ¿Cuánto en medicamentos? Y peor aún, cuánto tiempo se te va haciendo algo a regañadientes? ¿No es mejor realizar las pequeñas tareas cotidianas, esas que consideramos poco desafiantes como barrer o tender la cama, con una sonrisa?

No perdamos el tiempo evadiéndonos, todos en la vida tenemos un propósito diferente y los tiempos del Universo son incomprensibles para nosotros.

Cuidemos nuestro cuerpo, cuidemos nuestros hábitos y nuestras acciones, pongamos disciplina en cada minuto, al comer, al pensar, al hablar, y la vida en todo su esplendor entrará impetuosa, como cuando uno abre la ventana en un día de sol, después de varios días de lluvia y frío.

¡Pongámonos en movimiento! ¡Pensemos en positivo! ¡Funciona!


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